• Elisa Roldán

Los filters y nuestra salud mental

Cat-eyed makeup, lip fillers, perfect skin, and enhanced cheekbones...is that too much to ask for? O por lo menos algo similar a eso nos hemos preguntado alguna que otra vez en los últimos años.


Con esta nueva época de pandemia, nuestras vidas se han ido trasladando a las pantallas. Desde conferencias virtuales, bodas por Zoom y date-nights en FaceTime, al ver nuestras caras todo el tiempo, nos vamos haciendo más conscientes de nuestro físico.



Dijo la Dr. Helen Egger “Una de las cosas más extrañas de Zoom es que te estás mirando a ti mismo, usualmente cuando tenemos una reunión no nos miramos a nosotros mismos”.

A medida que la tecnología nos va haciendo cada vez más inseguros, surgen los filtros y las aplicaciones que con un solo click nos cambian la imagen física por completo.


En un principio, los filters fueron creados para cambiar los colores de las imágenes o tal vez agregar más luz. Hoy en día, los filtros son utilizados para modificar cualquier parte de nuestros cuerpos. Y es cierto, que un día sin maquillaje, un filtro de Instagram puede ser inofensivo, el tema está cuando este filtro se vuelve nuestra normalidad y recibe comentarios positivos de nuestros seguidores e invita a que las personas lo sigan utilizando, alterando constantemente la realidad de nuestras caras.


Ya sea en Instagram, Tiktok o Snapchat, todos hemos utilizado filtros para cambiar nuestras caras o cuerpos de una forma jocosa o incluso con la idea de asimilarnos a los estándares de belleza propuestos por la sociedad. Y es que, este último aspecto, es donde más nos afectan los filtros. Pues tenemos la creencia de que para ser "bell@" debo tener ciertas características en mi

cara o en mi cuerpo. Ahora pasamos más tiempo viendo y comparándonos con las versiones alteradas de la realidad en lugar que lo que realmente está detrás de la cámara.


Además de afectar la autoestima de las personas, estos filtros también pueden perpetrar sentimientos de soledad, tristeza y aislamiento. Ver nuestras versiones modificadas por un filtro durante un exceso de tiempo puede afectar también nuestro estado de ánimo, sueño y salud mental. Y el mayor problema está en que, aunque en un principio estos filtros se utilizan entre los usuarios de las redes sociales, poco a poco se van volviendo estándares y expectativas de belleza.


Sí, llevamos mucho tiempo luchando con los ideales irreales de belleza que nos presentan las revistas y las modelos, pero ahora también nos vemos enfrentados a la “belleza” de nuestros seguidores en las redes sociales. Y así mismo, se vuelven realidades para los niños y adolescentes que cada día están más y más expuestos a las redes y pueden desencadenar sentimientos de ansiedad, depresión y trastornos alimentarios.


Es cierto que Instagram ha tratado de solucionar este problema al indicar cuando se está utilizando un filtro, pero parece que no ha sido suficiente. Y como sabemos que no podemos cambiar la tecnología, si podemos tratar de ajustar nuestra relación con ella y como las futuras generaciones lo hacen por igual.


Por esto, les dejo aquí algunos tips al momento de utilizar las redes sociales y los filtros:


1. Recuerda que las redes sociales no muestran la realidad completa de los hechos. Muchas de las imágenes presentadas no son reales.

2. Nota cómo te sientes cuando utilizas las redes sociales. Trata de reducir el tiempo que duras en las redes para evitar la sobrecarga de información y comparaciones.

3. Dale unfollow a esas cuentas que despierten muchas inseguridades en ti, y dale follow a aquellas que promuevan la autenticidad y la realidad.


 

Reto: Sube una foto sin filtro utilizando el hashtag #nofilterface y taggeando mi cuenta @elisaroldan.psic.


¡Celebremos nuestra belleza natural!