• Elisa Roldán

Mindfulness en el día a día

Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, los días se sienten que pasan en piloto automático. Muchas veces nos cuesta desconectar de la rapidez del día, la presión de tener que hacer diez cosas a la vez o el estrés del trabajo y las tareas, que se nos olvida tomar una pausa. De esta pausa se trata el Mindfulness.



El Mindfulness es una práctica proveniente del budismo y, no, no interfiere con ninguna creencia religiosa. Simplemente es una práctica que nos invita a estar más en el presente. A prestar atención de manera consciente a lo que está pasando a nuestro alrededor en algún momento del día, sin juzgar ese momento.


¿Cuándo fue la última vez que realmente sentiste que te adentraste en una actividad o un momento? El Mindfulness te invita a prestar atención y soltar cualquier expectativa o deseo que tengas sobre lo que está pasando o querer cambiarlo y simplemente dejarlo ser.


Casi siempre cuando escuchamos la palabra Mindfulness lo relacionamos a la meditación sentados con las piernas cruzadas o una práctica de una hora de yoga. Y claro, esta es la forma más concreta y formal de practicar el Mindfulness. Sin embargo, existen otras formas de incluir el Mindfulness en nuestros días a través de las meditaciones informales. Por esto, ya que las meditaciones informales son formas más sencillas de meditar, pues podemos empezar por ahí para luego ir agregando prácticas formales a nuestras vidas.


Y si te preguntas, ¿por qué quisiera practicar Mindfulness? Pues aquí esta tu respuesta: El tomar un tiempo para hacer una meditación de respiración formal o llevar a cabo algunas prácticas informales trae múltiples beneficios a nuestras vidas tales como mejor control atencional, mayor concentración y atención, reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, y mejora nuestra reactividad emocional y nuestra memoria.


Algunas formas que podemos incluir Mindfulness en nuestros días son:


1. Escoge una actividad de tu rutina mañanera, ya sea bañarte, cepillarte los dientes, tomarte un café. Cuando estés haciendo esa actividad, enfócate completamente en lo que estás haciendo: tus movimientos, el olor, el sabor, cómo se siente, cómo se ve, etc.


2. Muchas veces caminamos con prisa al carro con la necesidad de llegar a nuestro destino. Este es un buen momento para conectar con el presente y notar cualquier tensión que puedas sentira. Camina más despacio, respira profundo, nota como se siente tu cuerpo y libera la tensión que tengan tus músculos.


3. Escoge una actividad o algún quehacer que hagas con frecuencia. Trata de fijarte en lo que estás haciendo, los pasos, los detalles. Si notas que te aburres, simplemente identifícalo y vuelve a llevar tu atención a la actividad.


4. Al llegar a casa luego de un largo día de trabajo, párate frente a la puerta y libera allí cualquier tensión que pueda estar presente. Y con cada exhalación libera una preocupación hasta que te sientas más lijerx.


5. Gratitud. Toma un tiempo en el día para pensar en tres cosas de las que estas agradecidx el día de hoy. A veces pasamos por alto esas cosas que tenemos o que nos permitieron que el día fluyera mejor. Y tomar este tiempo para reconocerlas nos permite apreciarlas más.


 

P.D. Lo más importante del Mindfulness es el enfoque de la atención, como mencioné previamente. Por lo que, si en alguna de estas prácticas sientes que tu mente se distrae con uno o varios pensamientos, nótalos, déjalos estar y simplemente trae tu atención nuevamente hacía la actividad. Trata de no frustrarte si te distraes muchas veces, a todos nos pasa, y con compasión trae tu atención de vuelta a lo que estas haciendo.